COMO AFECTA EL DIVORCIO DE LOS PADRES EN LOS HIJOS
El número de divorcios y de separaciones ha dejado de aumentar en los últimos años. Probablemente, como consecuencia de la crisis económica. Sin embargo, si las parejas siguen conviviendo bajo el mismo techo sólo por motivos de dinero, el problema sigue estando ahí, peor aún, los niños pueden estar conviviendo en un ambiente de tensión y frialdad entre los padres, que pueden traer consecuencias sobre su conducta.
La separación del matrimonio y los niños/niñas
En ocasiones, es mejor que la pareja se separe, a que continúe viviendo situaciones conflictivas de convivencia, que afecten negativamente a sus hijos/as. Este podría ser el caso de los niños/niñas que están viviendo situaciones adversas, como constantes peleas, discusiones que terminan en maltrato verbal o físico o problemas de alcoholismo o drogas. Si el ejemplo de su padre y/o madre no es el más adecuado, seguramente será más beneficioso para ellos que sus padres se separen.
Está comprobado que el niño/niña sufre mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos, que cuando deciden vivir separados. Los niños quieren sentir que sus padres son felices. Es importante considerar que, al tomar la decisión de separarse, se analice primero la relación con los hijos, los cambios que éstos pueden sufrir y, sobre todo, que su decisión no afecte ni comprometa a las necesidades básicas de los niños. Los hijos en común continuarán necesitando de cariño, cuidados, atención, apoyo y comprensión.
Aún separados, la pareja jamás dejará de ser padres/madres para sus hijos. No se pueden olvidar que los niños/niñas tienen derechos y necesidades básicas como la alimentación, el alojamiento, el cuidado de su salud, la educación y el vestir. Cumplir con las necesidades básicas de manutención para los niños/niñas es fundamental para su desarrollo.
Por otra parte, los niños/niñas sólo se sentirán seguros si existe un clima de confianza, respeto y afecto entre sus padres/madres. Considerando estos derechos de los niños/niñas, los padres/madres deberían ofrecer una educación basada en valores como el optimismo, la responsabilidad y la familia, brindando a sus hijos una convivencia civilizada, integradora y social. Al mismo tiempo, los padres/madres separadados, cada uno desde su sitio, deben seguir observando el comportamiento de sus hijos/as y facilitarles su compañía, no solo durante las visitas establecidas.
Factores de riesgo para los hijos en el divorcio
A la hora de estudiar los efectos del divorcio en los hijos/as es difícil determinar si es el propio divorcio lo que les afecta o una serie de factores sociales que acompañan muy frecuentemente a la separación de las parejas. Entre los factores sociales destacan (Kalter et al. 1989):
·Pérdida de poder adquisitivo. La convivencia en común supone el ahorro de una serie de gastos que se comparten. La separación conlleva una pérdida de poder adquisitivo importante.
·Cambio de residencia, escuela y amigos/as. El divorcio de los padres/madres conlleva cambios importantes en el entorno del hijo/a. Puede tener que cambiar de colegio, o de residencia. El impacto que tiene este factor en el desarrollo y ajuste social del niño/niña es muy importante.
·Convivencia forzada con un padre/madre o con miembros de la familia de alguno de ellos. No siempre la elección del padre/madre con el que se convive es la que el niño/niña quiere. La familia de los separados apoya el trabajo adicional y aporta frecuentemente el apoyo necesario para que el padre/madre que se hace cargo del niño/niña pueda realizar sus actividades laborales o de ocio. Este factor conlleva una convivencia con adultos, muchas veces muy enriquecedora y otras no tanto.
·Disminución de la acción del padre/madre con el/la que no conviven. El padre/madre que no está permanentemente con su hijo/a deja de ejercer una influencia constante en él/la y no puede plantearse modificar comportamientos que no le gustan los fines de semana que le toca visita. Por otro lado, el niño/niña pierde el acceso a las habilidades del padre/madre que no convive con él, con la consiguiente disminución de sus posibilidades de formación.
·Introducción de parejas nuevas de los padres/madres. Es un factor con una tremenda importancia en la adaptación de los hijos/as y tiene un efecto importantísimo en la relación padre/madre/hijo/a.
Si se dan, además factores emocionales en los padres/madres los efectos negativos en los hijos/as pueden multiplicarse. Por ejemplo:
·Una mala aceptación del divorcio por uno de los padres/madres puede llevarle a convivir con una persona deprimida u hostil.
·Un divorcio conlleva de forma por su propia esencia una cierta hostilidad entre los padres/madres. Cuando esa hostilidad se traslada a los hijos/as, intentando que tomen partido o que vean a la otra persona como un ser con muchos defectos, se está presionando al niño/niña para que vea a su padre/madre desde un punto de vista equivocado, porque tendrá muchos defectos; pero siempre será su padre/madre. Si la hostilidad entre ellos/as persiste después del divorcio, es difícil que no afecte la convivencia con el niño/niña.
Efectos de esos factores
Los efectos encontrados en los niños/niñas cuyos padres/madres se han divorciado y diferencias con los niños/niñas cuyos padres/madres continúan juntos:
·Bajada en el rendimiento académico.
·Peor autoconcepto
·Dificultades sociales
·Dificultades emocionales como depresión, miedo, ansiedad,…
·Problemas de conducta.
·Wallerstein (1994) realizó el seguimiento de 131 niños durante 25 años y encontró que estos efectos del divorcio en niños/niñas no se limitaban al periodo de duración del divorcio, sino que trascendían a toda su vida. Hay que tener en cuenta que el compromiso es un elemento importante tanto en la estabilidad de la pareja como en el grado de felicidad subjetiva que aporta.
Efectos emocionales del divorcio en los hijos/as
Hay que señalar que las reacciones emocionales que se dan en los hijos no están predeterminadas. Dependen de un número importante de factores, como la historia del niño/niña y la manera y habilidad que tiene para enfrentarse a la nueva situación que tiene un influencia tremenda en su vida. Como orientación se incluyen algunas de las reacciones que pueden aparecer dependiendo de la edad. Son solamente orientativas.
De tres a cinco años:
·Se creen culpables por no haber hecho la tarea o no haber comido. Su pensamiento mágico les lleva a tomar responsabilidades tremendamente imaginarias.
·Temen quedarse solos y abandonados. Hay que recordar que en estas edades los padres/madres constituyen el universo entero de los niños/niñas y que la relación en la pareja es el medio en el que ellos están cuidados y mantenidos.
La edad más difícil es la de 6 a 12 años.
·Se dan cuenta de que tienen un problema y que duele y no saben como reaccionar ante ese dolor.
·Creen que los padres/madres pueden volver a juntarse y presionan o realizan actos que no llevan más que a un sentimiento de fracaso o a problemas adicionales en la pareja.
Los adolescentes experimentan:
·Miedo, soledad, depresión, y culpabilidad.
·Dudan de su habilidad para casarse o para mantener su relación.
Como conclusión final cabe destacar que los hijos/as siempre lo serán y hay que buscar siempre su felicidad, porque cualquier mínima cosa a la que un adulto no le pueda dar importancia a un niño/niña le puede traer consecuencias a largo plazo.
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